Dile adiós a la comida rápida

Por: Regina Pineda

Todos en algún momento de nuestra vida hemos consumido comida rápida, ya sea una hamburguesa, unos nuggets, unas papas o un sandwich. Esta comida, como su nombre lo dice, está diseñada para estar lista rápidamente con alimentos previamente procesados. En el momento que la estamos comiendo quedamos muy satisfechos, pero al poco tiempo ya tenemos hambre otra vez, esto se debe a la falta de nutrimentos de calidad.

La comida rápida surge en Estados Unidos durante la época post guerra, cuando las mujeres comienzan a trabajar y dejan de dedicarse únicamente a las labores del hogar. Fue así, como para satisfacer una nueva necesidad, se inventó el concepto de comida rápida, la cual debería de ser accesible, rápida, y agradable al paladar de la mayoría de los consumidores. Las características previamente mencionadas fueron las que con el paso del tiempo fueron haciendo que la comida rápida fuera cada vez de menor calidad y más abundancia. 

Primer McDonald's (Fuente: ABC)

Hoy en día, encontramos menús individuales excesivamente grandes por precios muy bajos y esto sólo es costeable, si la materia prima es de pésima calidad y/o rebajados con una enorme cantidad de añadidos y preservadores. Los procesos de cocción a los que son sometidos estos alimentos en su gran mayoría son a frituras profundas con aceites de muy mala calidad. 

Al final del día, sólo estamos consumiendo grandes cantidades de calorías que no aportan ningún tipo de nutrimento y solamente nos satisfacen de manera superficial por un pequeño período de tiempo. Es por esta sencilla razón, que si tienes tiempo de prepararte algo de comer, aunque sea algo simple, estás haciendo una mejor elección que la comida rápida. 

 

¿Por qué hornear en vez de freír?

Por: Regina Pineda

Tanto el horneado como el freído son métodos de cocción que nos ayudan a transformar los alimentos para que sean mucho más digeribles, nutritivos, inocuos e incluso más ricos. A lo largo de la historia se han ido desarrollando nuevas técnicas de cocción que aportan distintas características a los alimentos.

La principal diferencia entre el horneado y el freído es el valor final nutrimental de nuestro alimento. Mientras que en el horneado solamente estamos deshidratando y calentando el alimento sin someter los macronutrientes a temperaturas extremadamente altas, en el freído estamos sumergiendo nuestra materia prima en un lípido a una temperatura de alrededor de 170° C. Durante este último proceso de cocción todo el alimento absorbe dicha grasa saturándolo, aumentando su contenido calórico y disminuyendo su calidad. 

Es real que todos los alimentos fritos siempre nos saben mucho más rico pero lo que estamos introduciendo en nuestro cuerpo es extremadamente dañino. Se ha demostrado que los alimentos fritos están altamente relacionados con problemas de obesidad, hipertensión e incluso cáncer. Mientras que los alimentos horneados potencializan los macronutrientes brindados al igual que el freído un delicioso sabor y excelente textura.

Muchas veces pensamos que por tener materia prima de primera calidad no es tan importante el método de cocción que elegimos para comérnoslo, pero si lo es. Es por esto que siempre tenemos que investigar lo que ingerimos y el proceso de cocción al que fue sometido. Encontrar un balance en el que puedas comer la mayoría de las veces alimentos horneados en vez de fritos sería ideal. 

Es importante experimentar con nuestra comida probando cosas nuevas y más sanas. La cocina es un laboratorio en donde existe la prueba y el error, pero también está sujeta a las preferencias de cada persona. Esto no impide que podamos usar nuestra creatividad para descubrir sabores y técnicas nuevas.